con diminutos diamantes brillando en el cielo a modo de estrellas
y la luna como una perla blanca y perfecta,
extendiéndose cual manto real sobre su cabeza.
Lo contempla desde su posición en la tierra
maravillándose por su belleza como si fuera la primera vez que lo ve,
pero con lágrimas en los ojos y dolor en el pecho
pues sabe que nunca podrá ser parte del manto celestial otra vez.
Las que antaño fueran las más hermosas alas nunca vistas,
con una blancura como la de la luna y un un brillo como el de las estrellas,
ahora son grises y apagadas como la densa niebla de invierno,
caídas y marchitas en su espalda como pétalos separados de una flor.
¿Qué puede hacer un ángel que pierde sus alas?
Solo le queda esperar y llorar mientras pierde su aura mágica
convirtiéndose así en una criatura mortal sin valor alguno
expulsada del cielo y sin ser capaz de vivir en el suelo únicamente puede desaparecer.
Mientras sus cabellos de rocío se vuelven de un anodino color castaño,
mientras sus ojos plateados se convierten en dos gotas negras de amargura
mientras su cuerpo pierde su belleza, agilidad y elegancia naturales
ella se queda parada mirando lo que pierde y asumiendo su destino.
Sabe que no volverá a volar de la misma manera por el cielo
sino que será en forma de un fino y delicado polvo cristalino
el único rastro que quedará de su verdadera cuando se haya ido
y que se elevará al mismo tiempo que ella y su vida caigan.
Aunque ahora ella muera y en la tierra solo quede un cuerpo mortal sin vida
en el cielo flotará su auténtica esencia en una larga búsqueda
de un lugardonde adoptar la forma de una flor que creará una poderosa y suave luz
que con el paso del tiempo dará lugar a otro ángel en un ciclo de vida y muerte infinito.
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