jueves, 29 de noviembre de 2012
Prefiero perderlo todo antes que la libertad
Debo seguir corriendo sin detenerme. Veloz como el aleteo de un pájaro, ágil como una cierva y con mejor vista que un búho. Mi vida depende de ello. Si no continuo mi huida seré atrapada de nuevo y eso es algo que, y lo juro por el corazón que aun late en mi pecho, nunca pasará. Después de tantos años en una jaula dorada, tras tanto tiempo privada de decisión y libertad, cuando el plan por fin ha funcionado y más con inesperados sacrificios, no es momento de darse por vencida. Mi cuerpo chilla de dolor y mis pulmones piden a gritos un álito de aire, pero no puedo prestar atención a esas quejas ahora. Siento que vuelo por el bosque, revoloteando a mi alrededor el vestido negro en la oscuridad, rojo en la luz y blanco en el pasado. Mis perseguidores están detrás de mi. Quieren capturarme y volver a convertirme en una muñeca inútil que conservar como trofeo y tesoro. Se que soy importante y que la sangre que corre por mis venas es muy codiciada. Mi linaje y mis derechos de nacimiento son ansiados por muchos. Dejarles hacer lo que quisieran conmigo me haría las cosas más fáciles, sin embargo precisamente por mi linaje me debo a lo que me enseño mi padre, a las causas justas y sobre todo a mi misma y a mi libertad. Llena de determinación sigo corriendo porque se que la salida ya está cerca, aunque más cerca aun se hayan mis captores. De pronto esa vista de búho me falla, tropiezo con una rama y caigo. Es el final pero no dejaré que me tengan. Saco una daga que tengo sujeta en la cintura y sin vacilación me la clavo en el corazón. Antes que perder otra vez la libertad prefiero perder la vida.
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