miércoles, 21 de noviembre de 2012

Todo pasa

El tiempo avanza. Los verdes se tornan amarillos, marrones y ocres. Los árboles mudan sus hojas. El Sol se cansa antes y la Luna está más madrugadora. Apenas quedan recuerdos de verano, pues el otoño se halla ya en su apogeo. Sordos murmullos llegan del invierno que ya es próximo. Los vientos más helados aparecen junto con el nuevo día, para arrebolar las mejillas y narices de aquellos que pronto se levantan. Para que al respirar el aire se condense en vaho y los niños finjan que fuman como todos hemos hecho de pequeños, mientras que los que ya estamos más crecidos nos calamos bien los gorros y nos frotamos las manos para entrar en calor. Mas tarde el viento se retira y el Sol puede lucirse un poco, dando calor y obligándonos a bajarnos las cremalleras de los abrigos. Pero la Luna vendrá cuando la tarde esté apenas empezada, llamándonos a abandonar las calles y a resguardarnos en casa. Las cosas han cambiado desde el verano luminoso y acalorado. Cuando antes disfrutábamos era en el tiempo que ahora nos guardamos e igual sucede a la inversa. El clima cambia, las personas y las costumbres  con él mientras el tiempo pasa.

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