Un angosto sendero se extiende por delante
en cuesta empinada y de rocas salpicado.
Levanto el polvo con cada avance, con cada paso
dejando tras de mí una estela flotante en el viento.
Atravesarlo es tarea altamente ardua,
pero de vital importancia para la misión que he de cumplir
pues en su final se halla un preciado tesoro
merecedor de las más fantásticas leyendas.
Solo llegar al otro lado es algo que nadie me cree capaz de lograr
y sin embargo no me asusta emprender la aventura,
aun siendo yo aquella que siempre confió y relegó en otros,
ya que solo yo se mi límite y hasta donde puedo y he de llegar.
Caminando sin pausa pero sin falsos envalentonamientos
con seguridad y un punto constante de alerta
ya sea a los diversos obstáculos que habré de encontrar
o a mis propios errores capaces por igual de propiciar mi caída.
No miraré atrás a sabiendas de cuales serían las consecuencias,
únicamente fijando mi mirada en el horizonte llegaré hasta él.
Aunque me suponga tanto tiempo que la gente olvide mi empresa
yo continuaré sin descanso y con férrea determinación.
Seguir día tras día sin que la mente desee nada más,
excepto conocer el camino y dedicarle alguna leve mirada,
tanto a los bosques espesos de árboles frondosos
como a las hermosas flores de delicados pétalos.
Simple es solo continuar hacia delante piensa cualquiera,
pero son grandes peligros los que entraña este camino
no siendo todos apreciables al ojo humano en una primera mirada
y así poseedores de mayor riesgo que aquellos que si lo son.
Unos bosques en apariencia simples y comunes,
pueden volverse un laberinto del que nunca saldrás.
Una bella flor de apariencia clásica y dulce fragancia
no dudará en extender sus espinas hasta clavarlas en lo más profundo de tu ser.
Por conquistar la cima de esta alta meta,
por conseguir el obsequio que allí tendrá mi viaje,
lucharé en este sendero contra el mismo y contra el pasado
hasta que sea capaz de regresar triunfante tras cumplir mi objetivo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario