miércoles, 21 de noviembre de 2012

Una pompa como ejemplo

El otro día estaba paseando y vi en un parque a un niño jugando con su abuelo. El pequeño estaba haciendo pompas y riéndose mientras las veía flotar para luego poner una carita apenada cuando caían. De pronto frunció el ceño de una manera muy cómica e intentando parecer serio preguntó: Abuelo ¿Qué son las pompas? El hombre esbozó una media sonrisa y perdiendo la mirada en el horizonte le contestó: Una pompa es la representación exacta de la verdadera felicidad. Bonita, sencilla, única y transparente sin mancha alguna. Tan pura como la sonrisa de un bebé. Flota unos segundos y luego cae y desaparece. Tan efímera como es la auténtica felicidad, pues esta solo la sentimos durante unos instantes. Esos momentos que siempre recuerdas como los más felices pero eres incapaz de volver a sentir lo mismo completamente. Por eso son tan especiales. Además cada uno es distinto del anterior justo como las pompas que te aseguro que por mucho que se parezcan no podrás crear dos iguales. Eso son para mí las pompas. Tras finalizar la explicación su nieto se quedó pensativo unos instantes, después exclamó: entonces voy a seguir creando momentos de verdadera felicidad. Y se puso a hacer pompas como si no hubiera mañana. Su abuelo y yo sonreímos al mismo tiempo ante la peregrina idea de que obtener y sentir esos momentos fuese tan fácil como soplar para crear unas pompas.

2 comentarios:

  1. Lo bonito es quedarte atrapado en una pompa para ver el mundo de colores, aunque si se explota, tú caes con ella.

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  2. entonces crea una nueva pompa con la que poder flotar

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