Al borde del destino
Y miré el cielo y lo supe. Que aunque no estuviese conmigo siempre estaría a mi lado. Con el viento soplándome en la cara podía sentir su presencia apoyándome y dándome fuerzas. Miré hacia las olas que chocaban contra los riscos del acantilado bajo mis pies y vi claramente que ese no era aún mi destino. Me di la vuelta hacia el camino pedregoso que me había traído hasta aquí y regresé dispuesta a avanzar por la difícil elección que acababa de hacer : la vida.
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