lunes, 22 de octubre de 2012

Cadena de vida

Al mirar solo ves un paraje desierto
una tierra suelta y fértil que no alberga a nadie
pues la cadena de cuidados y favores no se cumple
y de la tierra no puede nacer nada si nadie la ayuda.

Has de tener valor para iniciar esa cadena,
para colocar el primer eslabón en la tierra
y que con tus lágrimas se abra la forja al siguiente paso
al de anclar y sujetar esa cadena para permitirla crecer.

Así se irá añadiendo un eslabón tras otro.
Entre tanto las hermosas flores van dando paso al cálido sol
y luego vendrá la caída de las hojas que acabará trayéndo las nevadas
mientras del seno de la tierra nace la vida.

Ya que sus ciclos de vida se alargan más que los humanos
varias décadas habrán de pasar antes de que llegue
el momento de tener que mirar hacia arriba para verlo
pues su altura sobrepasará magestuosamente la tuya.

Se alzará frente a ti en toda su embergadura
con su nudoso tronco de rugosa corteza y
sus ramas entrelazadas en lo alto de la copa
de las que saldrán verdes hojas que no dejarán pasar al sol.

Apenas unos rayos se filtrarán hasta tu rostro
que ya estará marchito por el tiempo de espera
pues ahora es joven pero solo hay una semilla plantada
que años tardará en crecer mientras se forma la cadena.

Aun así se que lo harás con mimo y paciencia,
eslabón a eslabón, estación tras estación,
para que esta tierra de a luz a un ejemplar árbol
del que serás nodriza, tata y madrina.

Así pues mira ahora esta tierra que empieza a resurgir
como si fuese un llameante fénix renaciendo de sus cenizas.
Tú te encargarás de construir la cadena de cuidado y vida
para que este árbol nazca enraizado por fuertes cadenas en esta madre tierra.

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